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Alpha y la nostalgia del vacío

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Clarea el día, o quizás la tarde, no sabes. En ese vacío espacial y temporal donde habitas, la quietud es algo no medible, es algo que tocas, pero que ignoras.

Misterios Vol. II: Lo que no entendemos de lo cotidiano

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¿Qué ha sido de lo que solíamos conocer y, de pronto, como por arte de magia, se fue? ¿Qué habrá pasado con la fantasía en la que creíamos cuando niños y, que con el paso de los años, dejó de ser tan fantástica como la recordábamos? ¿Cómo viajaban los Reyes Magos por todo el mundo sin un jet supersónico? ¿Podía Jesús manipular el agua a su antojo o sólo la tornaba en buen vino? Es un misterio lo que ocurre con nuestros recuerdos, con aquello que creímos ver y vivir y que, hoy, pareciera que jamás existió. 

Misterios Vol. I: Ojos que no ven...

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“Todo lo desconocido se supone maravilloso”: Tácito A veces, cuanto más llegamos a saber (como individuos o sociedad), más llegamos a ignorar. No porque el conocimiento sea perjudicial sino, por el hecho de que perdemos de vista lo que a todas luces se nos muestra o revela. 

Entre el otoño y el verano

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 He fijado la vista en quien tengo frente a mí. Recorro con la mirada ese camino rugoso que se extiende por la piel del rostro, de las manos, del cuello… Cada línea más prolongada que la anterior, cada arruga más profunda que la de al lado, cada huella portadora de una historia más intensa que la que se contó ayer o antier.

La maldición de extrañar

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¿Qué somos? Bien podría decir que apenas un saco de huesos, compendio de millones de células, recipiente sanguíneo, central nerviosa que evoluciona... ¡qué se yo! No soy experto en anatomía, sé apenas lo que recuerdo de mis lecciones de Ciencias Naturales y un poquito más por lo investigado en libros y más recientemente, en internet.    ¿Qué somos? ¿Cómo sabemos que eso que creemos ser, es en efecto lo que somos? Demasiado enredo buscando respuesta a algo simple, pues al final del día, tú y yo somos aquello que hemos acumulado con el paso de los años, como cuando sumamos libros al estante y vamos dejando que el polvo les cubra con una capa gruesa que impide que las yemas se acerquen a tomarlos. Somos los recuerdos de otros almacenados en nuestra cabeza, somos piezas de memorias que van quedando luego de alegrías, glorias, tristezas y desencuentros. Creo que, de cierta manera, somos lo que permitimos que llegue a nuestro ser y, a la vez, lo que sembramos en terceros. Esas memor...

Un error en la matrix. Vol. II

 En la cabeza se aloja un eco, uno pesado, amplio en su onda... "No había nadie aquí". Y ese "nadie" se prolonga como si la duración de la palabra cobrara vida y quisiera gritar que, efectivamente, la sola expresión congeló los latidos por un momento. ¿Qué hago ahora? Lo que alguien con un poco de cordura haría: tragar saliva, abrazar con firmeza las cosas ya recogidas y bajar las escaleras, eso sí, con las luces bien encendidas. Abajo, a unos metros de la puerta principal, cigarros y risas cuidan de la fortaleza de Goldsmith, se despiden y ahora sí puedo constatar que si yo les dejo atrás, ahí mismo seguirán y no habrá otra sorpresa poco grata como la que minutos antes me llevé. Cierro la puerta, camino la larga y poco iluminada calle y llego hasta el cruce con Homero. Sólo estando ahí me vuelvo a sentir seguro, es hasta ese punto cuando el eco deja de retumbar y las manos recobran la calidez que se supone, deben tener. Avanzo. Horacio nocturno Unas cuantas cuadras...