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Crónicas de un Aspirante. Aniversario.

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"Gracias por hacer la rutina más llevadera; gracias por la compañía." Hace 365 días no me habría esperado estar en esta precisa posición, rodeado de muchas palabras diarias, de correcciones y revisiones, atrincherado entre kilos y kilos de periódico y los cotidianos cigarros rojos o "de Diva". Solemos festejar los cumpleaños, conmemorar a los caídos en jornadas especiales y hasta crear eventos anuales absurdos, pero, son pocas las veces en donde nos sentamos a pensar y plantear con certeza el camino, lo que nos mantuvo aquí y nos habrá de dar más razones para estar, para seguir. Los primeros pasos eran ciertamente intimidantes, no sólo por esas murallas amarillas que me rodeaban, sino por las portadas que colgaban de la pared, y que a diario me exigían la excelencia, y si no, algo muy cercano a ella. La rutina inicial se volvió aburrida apenas a los siete días, los sábados eran solitarios, me sentía mecanizado al prender la computadora, hacer ll...

Veinte Dieciocho. Vol. II

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Un cascabel en casa. "Lo conocí como un rayo de luz, partiendo el cielo en miradas de color azul". A medida que el invierno se marchaba, se renovaba también el calor en el hogar y cerca de los pies fríos pero, sobre todo, cerca del pecho rasgado y ligeramente herido. Otras renovaciones me han llegado en forma de borracheras memorables de las que recuerdo poco, incluso en forma de caricias carentes de ardor amoroso y más bien llenas de lujuria y simpleza; pero esta ocasión no, en febrero fue diferente todo. Esos vacíos tétricos y los desvelos lamentables, seguidos de las mañanas con las manos llenas de aceite y grasa de automotor, fueron soportables gracias a una visita que no fue planeada, pero que en definitiva sí era necesaria, no sólo para mí sino para quienes compartían las paredes amarillas conmigo. Un amiguito de pelaje suave apareció metido en una pequeña casita afelpada y con un costal de croquetas adjunto, dientitos apenas afilados se defendían y unas garrit...

Veinte Dieciocho. Vol. I

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El adiós que nunca llegó. "Es difícil decir que las cosas podrían ser mejores" En los oídos sonaban los acordes de una canción que creí era mía. Abrumado por los cerros verdes y el ladrido incesante de los perros estuve esperando por horas un saludo que jamás llegó, una caricia, un pétalo, una estrella; lo que fuere que me devolviera a aquellos muslos cálidos donde sentí confort y ante todo, amor.

Ficción siendo realidad.

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"Tu voz suena en las paredes, tus ojos se parecen a los míos..." La mirada se abre y algo va mal. Sientes que las costillas se rompen y entonces recuerdas que la noche antes estabas soñando con la vida que tienes y de la nada, ya has despertado y está la muerte frente a ti, en ti. Te sientas en una escalinata, te encojes y lloras y pides que vuelva quien se fue, y no entiendes cómo es que funciona el mundo; cómo son los designios divinos que con toda crueldad te hacen pasar por un trago nefasto. Recuerdas unas manos ásperas y con signos de vejez en ellas, recuerdas unos cabellos claros y una mirada de fatiga pero con el amor estallando en las pupilas. Y te aferras a que el soñador que ha despertado a la nueva vida, te abrace y te haga sentir en calma cuando tú por dentro ya estás roto hasta las arterias. Quieres que esté de nuevo, que se quede un rato más; que te lleve si es posible. Te aislas un rato y pasas los días y las noches extrañando a morir. Regresas a d...