Bitácora I: El despegue forzado
“Hay un hombre de las estrellas esperando en el cielo, le gustaría venir a visitarnos”, David Bowie
Bitácora del viajero: No sabía realmente qué hora era; a decir verdad, hace días que el tiempo me parece todo igual y solo logro diferenciar una parte de otra gracias a la Luna reflejada en el mediodía de un cielo azul, o a la ausencia destellante del Sol en la oscuridad estrellada cuando salgo a caminar.
Y así como el tiemp
¡Cómo añoro volver a esos tiempos! Tan apacibles, carentes de angustia económica y vacío emocional. Justo ahora pienso enormemente en ello y me veo, veo a mi yo infante: tiene las rodillas raspadas y unos cuantos moretones, producto de batallas a muerte en el patio de recreo, peleando por un balón y el grito de “gol”. Me veo, estoy ahí, proyectado en mi propia cabeza, como si de un sueño lúcido se tratara, y no quepo de alegría mientras leo mis tomos de enciclopedia en las partes donde se habla del enorme universo sobre nuestras cabezas.
Ese niño de ahí, el de mi cabeza, el que tiene los cabellos desordenados, hojea y hojea los libros y se imagina como uno de esos héroes yankees que pisaron la Luna (algo debo hacer al respecto, tal vez sea hora de inculcarle el amor y respeto por el gran cosmonauta soviético Yuri Gagarin). Y entonces yo, en mi versión adulta, me traslado a esos mundos que siempre soñé con explorar en una nave interestelar, como las que veía e
Mi yo adulto ha sido condenado a la libertad de las letras, pero de vez en cuando tiene lapsos de cosmonauta y recorre Pachuca en auto, imaginando que los lindos baches que el ayuntamiento capitalino no ha logrado resanar emulan una suerte de caminata lunar o la superficie de algún planeta al que nombrarem
Ese auto color plata sirve también como una imitación de nave espacial, ¡vaya, hasta combina con el entorno! Nos movemos por espacios inhóspitos y peligrosos, sensaciones causadas por las vestimentas de la gente, raros todos ellos, unos sí y otros no.
Este cosmonauta que hoy juega a ser un intento de escritor e
Mi yo infante seguro es
Y es entonces que abro los ojos y me hallo de vuelta en la misteriosa realidad que me representa una pantalla e
En fin, jamás entenderé cómo funciona un ser hum
Postdata: Habrá más bitácoras escritas desde mi estadía en Dasha 17-X; por favor, estén atentos.

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