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Mostrando entradas de 2019

¡Qué chido está Pachuca!

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"Y si me pierdo, no me busques tan lejos, seguro estoy por ahí" Muchos creyeron que en 2012 sería "el fin del mundo" o algo similar. Sin embargo, en mi peculiar caso pareciera que ese año en realidad terminó por mutar la realidad de aquél momento, metamorfosis que se concretó en julio del 2013, cuando un temeroso muchacho salió de casa y llegó a lo que hoy, con mucho cariño, llama "hogar". Porque fue en 2012 cuando finalmente decidí el camino que habría de tomar en cuanto a la formación académica y, también, en cuanto al lugar que habría de acoger mis sueños y esperanzas: una ciudad que se jactaba de ser Bella y Airosa, tranquila y por lapsos árida, llena de tuzos en diversas madrigueras y de pastes en cada esquina de cada calle de cada colonia. Pero, eso es lo de menos, porque aquí estamos hablando de Pachuca. De cuán noble ha sido con el flacucho sujeto que deseaba ser periodista y ahora, sólo aspira a escribir hasta que sus manos se hagan v...

Reconociendo el Jardín.

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"Si me he de perder que me pierda por ti". Trato de guardar cada memoria suya en la mente, y esas imágenes nítidas me llevan en buena medida, a aquella fuente. Es en ese espacio en donde pareciera que las manecillas a veces caminan y por lapsos se duermen, y es justo ahí donde recae el peso de quien escribe notas en papel y abraza en las tardes frías. Es entonces, aquella fuente, el hogar de algunos recuerdos que ya no son míos sino nuestros, o suyos tal vez. Es en ese pequeño jardín donde la penumbra nunca nos alcanza porque su brillo es vasto y llena enteramente al mundo. Y no, no estoy exagerando. Los destellos de tan especiales ojos y la radiante sonrisa suya, inundan los colores conocidos y causan envidia al Sol y a la Luna misma. De vez en cuando aterriza cerca de nosotros un valiente colibrí, el pajarillo bate sus alas como si cada movimiento anunciara su alegría por verla en el jardín. Y si yo fuera un ave, seguramente agitaría las plumas también, porque l...

Crónicas de un Aspirante. Aniversario.

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"Gracias por hacer la rutina más llevadera; gracias por la compañía." Hace 365 días no me habría esperado estar en esta precisa posición, rodeado de muchas palabras diarias, de correcciones y revisiones, atrincherado entre kilos y kilos de periódico y los cotidianos cigarros rojos o "de Diva". Solemos festejar los cumpleaños, conmemorar a los caídos en jornadas especiales y hasta crear eventos anuales absurdos, pero, son pocas las veces en donde nos sentamos a pensar y plantear con certeza el camino, lo que nos mantuvo aquí y nos habrá de dar más razones para estar, para seguir. Los primeros pasos eran ciertamente intimidantes, no sólo por esas murallas amarillas que me rodeaban, sino por las portadas que colgaban de la pared, y que a diario me exigían la excelencia, y si no, algo muy cercano a ella. La rutina inicial se volvió aburrida apenas a los siete días, los sábados eran solitarios, me sentía mecanizado al prender la computadora, hacer ll...

Veinte Dieciocho. Vol. II

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Un cascabel en casa. "Lo conocí como un rayo de luz, partiendo el cielo en miradas de color azul". A medida que el invierno se marchaba, se renovaba también el calor en el hogar y cerca de los pies fríos pero, sobre todo, cerca del pecho rasgado y ligeramente herido. Otras renovaciones me han llegado en forma de borracheras memorables de las que recuerdo poco, incluso en forma de caricias carentes de ardor amoroso y más bien llenas de lujuria y simpleza; pero esta ocasión no, en febrero fue diferente todo. Esos vacíos tétricos y los desvelos lamentables, seguidos de las mañanas con las manos llenas de aceite y grasa de automotor, fueron soportables gracias a una visita que no fue planeada, pero que en definitiva sí era necesaria, no sólo para mí sino para quienes compartían las paredes amarillas conmigo. Un amiguito de pelaje suave apareció metido en una pequeña casita afelpada y con un costal de croquetas adjunto, dientitos apenas afilados se defendían y unas garrit...

Veinte Dieciocho. Vol. I

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El adiós que nunca llegó. "Es difícil decir que las cosas podrían ser mejores" En los oídos sonaban los acordes de una canción que creí era mía. Abrumado por los cerros verdes y el ladrido incesante de los perros estuve esperando por horas un saludo que jamás llegó, una caricia, un pétalo, una estrella; lo que fuere que me devolviera a aquellos muslos cálidos donde sentí confort y ante todo, amor.