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Mostrando entradas de 2018

Ficción siendo realidad.

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"Tu voz suena en las paredes, tus ojos se parecen a los míos..." La mirada se abre y algo va mal. Sientes que las costillas se rompen y entonces recuerdas que la noche antes estabas soñando con la vida que tienes y de la nada, ya has despertado y está la muerte frente a ti, en ti. Te sientas en una escalinata, te encojes y lloras y pides que vuelva quien se fue, y no entiendes cómo es que funciona el mundo; cómo son los designios divinos que con toda crueldad te hacen pasar por un trago nefasto. Recuerdas unas manos ásperas y con signos de vejez en ellas, recuerdas unos cabellos claros y una mirada de fatiga pero con el amor estallando en las pupilas. Y te aferras a que el soñador que ha despertado a la nueva vida, te abrace y te haga sentir en calma cuando tú por dentro ya estás roto hasta las arterias. Quieres que esté de nuevo, que se quede un rato más; que te lleve si es posible. Te aislas un rato y pasas los días y las noches extrañando a morir. Regresas a d...

Crónicas de un Aspirante. Un Nuevo Comienzo.

"Considero que mi primera y única vocación es el periodismo. Nunca empecé siendo periodista por casualidad –como mucha gente– o por necesidad, o por azar: empecé siendo periodista porque lo que quería era ser periodista." Gabriel García Márquez. Con esa aventurada sentencia es como abro uno de mis intervalos preferidos, el lapso en el cual juego a ser periodista (o un aspirante de uno). Con un klavier tocando piezas artísticas de la banda alemana Rammstein, un poco de café negro y amargo y una suerte de fatiga poco visible debido al entusiasmo de una nota propia en portada, es como lanzo aventuradas sentencias sobre el destino que construyo a diario en el inmueble donde laboro, y que comencé a labrar rodeado de tornos y rectificadoras, con una bata azul encima y compañeros que hoy viven de derivadas, integrales y ciencias exactas. Cuando abandoné las aulas universitarias entre nostalgia, canciones nuevas y flores de mucho brillo, sentía un pleno dominio de mis a...

Soledad.

Mucho tiempo pasa cuando uno se encuentra sentado frente a una computadora, escuchando a División Minúscula , tomando café negro y amargo como el alma del Diablo, y pensando en cómo hilar palabras óptimas para la creación de una nueva entrada en el blog que últimamente se ha ido cubriendo de polvo de recuerdos y algunas telarañas de emociones. Sorbo de café pero sin cigarrillo a la mano, a decir verdad, no se puede fumar en este espacio. Ojalá se pudiera. La soledad se refiere a la ausencia de la presencia de alguien o alguienes –si es que esa es una palabra-. Pero en este caso, más bien la empleo para aludir a la sensación de vacío total en la que mi espacio se encuentra. No hay teléfonos sonando, la bandeja del correo electrónico permanece en blanco. No hay nuevos mensajes en mi celular y hay mucho calor allá afuera (al menos eso parece, al menos esa impresión tengo desde mi asiento cercano a la ventana). Hoy mi soledad es no compartir con mi madre el 10 de mayo y ...

Historias Invernales. La Bienvenida.

El último viaje tuvo su arribo a la tierra elegida el 19 de diciembre, sin embargo, los mejores momentos llegaron con el inicio del invierno un par de días después, reafirmando mi creencia de que en éstas fechas frías es cuando más cálido es el humano. La última vez que visité la sierra nororiental de Puebla, era sólo un chico de 15 años que sentía nula atracción por la vida rural, las veredas y los verdes cerros que amurallaban las zonas aledañas del centro de  Tlatlauquitepec. Hoy, siete años después, mucho de mí ha cambiado, en especial la fascinación que en este momento siento por el día a día de la comunidad de "La Cumbre". La ruta fue pesada, tediosa para el cuerpo. De la ciudad de Pachuca a la antigua estación de ferrocarril de Oriente, Oriental pues. Posteriormente un autobús más hacia el pueblo mágico y ahí estaba listo un auto para llevarnos. Atravesamos el centro de "Tlatlauqui" a bordo de un Tsuru gris, después tomamos algunos kilómetros de la c...